La cámara está fija frente a una mesa sobre la que hay dos muñecas, una
blanca y otra negra.

Chicos negros, de 4 y 5 años, van pasando de a uno y se oye una voz en off
que les va haciendo preguntas:

-¿Me podés mostrar la muñeca linda?

Un peladito con camiseta de fútbol americano levanta enseguida la blanca.

--¿Y por qué es la linda?

-Es blanca, responde con una sonrisa.

Sigue una nena de sweater lila y con el pelo recogido.

-¿Cuál es la muñeca mala?, le preguntan.

Levanta la negra y la muestra a cámara.

-¿Por qué es mala?

-Porque es negra.

-¿Y por qué la otra es buena?

-Porque es blanca.

-¿Y me podés dar la muñeca que se parece a vos?

La nena toma un pie de la muñeca blanca. Duda unos instantes, y finalmente
empuja la negra hacia la cámara.

El psicólogo Kenneth Clark ya había hecho un experimento similar en 1950,
revelando el daño que producía en la autoestima de los chicos negros criarse
en una sociedad atravesada por la segregación racial.

Los resultados de aquel trabajo sirvieron de fundamento para el fallo
histórico de la Corte Suprema estadounidense en 1954, que obligó a todas las
escuelas a admitir niños negros en sus aulas, un cambio histórico para
Estados Unidos.

Más de medio siglo después, Kiri Davis, una estudiante afroamericana de 17
años, de un secundario de Manhattan, quiso demostrar que muchos de esos
estereotipos siguen vigentes en el inconciente colectivo. Y lo hizo con un
cortometraje simple, pero de una contundencia devastadora. "A girl like me"
(Una chica como yo) comenzó ganando premios en festivales el año pasado,
hasta que se convirtió en una pieza de difusión viral en Internet y estalló
en los noticieros de la televisión. El documental completo se puede ver en
Youtube (www.youtube.com).

En apenas siete minutos, el documental presenta los testimonios de
adolescentes que cuentan cómo crecieron escuchando -muchas veces, casi
siempre, de boca de sus propios padres- que la piel es más fea cuanto más
oscura, que los chicos negros son menos inteligentes y que el cabello rizado
es menos atractivo que el lacio y rubio.

Hablan incluso de sus experiencias con tinturas para el pelo y hasta para
aclarar la piel. Pero la secuencia cumbre es la que recrea en una guardería
de Harlem aquel viejo experimento con las muñecas. Y los resultados
notablemente se repiten. Quince de los 21 chicos negros dicen que las
muñecas blancas son buenas y lindas; las negras son las malas.

"Sólo muestro lo que los niños perciben como los valores sociales", explicó
Davis a Clarín, y justificó la repercusión de su película en que "la gente
se asombra de que a tan corta edad los chicos ya hayan incorporado esos
prejuicios".

"Muchas cosas cambiaron en las últimas décadas, pero otras no", insiste Kiri
Davis, que recuerda elocuente cuando era más chica y soñaba con ser una
princesa como Cenicienta o Blancanieves hasta que un compañero de la escuela
le cortó el sueño con un contundente: "No hay princesas negras".
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Denuncia por un diccionario que define a "judío" como "usurero"

El Inadi pidió que se retirara de circulación el diccionario Espasa por ser
"discriminatorio".


El Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) denunció la inclusión
de una definición "discriminatoria" en un diccionario destinado a los chicos
y pidió a la empresa editora que lo retirara de circulación. La entrada
cuestionada por el Inadi es la palabra "judío", que en el diccionario
Espasa -que acompaña la última edición de la revista Genios- es definida en
una de sus acepciones como sinónimo de "avaro, usurero". Fuentes del Grupo
Clarín, que edita la revista, explicaron ayer que la empresa compró los
derechos del producto ya elaborado y aseguraron que accederán al pedido del
organismo por coincidir que se trata de un término "agraviante".

Un lector fue quien descubrió la definición antisemita y realizó la
presentación ante el Inadi. Según señaló el organismo, el diccionario "parte
de una promoción de comienzo de clases de la edición Nº 469 de la
publicación Genios de AGEA SA, en su página 230 define judío como adjetivo o
sustantivo: Israelita, hebreo. De Judea. Fig. Avaro y usurero. Está editado
por Emecé Editores SA/Espasa e impreso por Mariano Mas SA".

"Creo que es gravísimo que estén en circulación materiales de esta
naturaleza y es terrible que las editoriales de la seriedad de Espasa no
hayan tenido el tino de verificar los contenidos de lo que publican o
editan", señaló la titular del Inadi, María José Lubertino. "Es una
advertencia y un llamado de atención para todas las editoriales que no
pueden estar publicando versiones de diccionarios sin tener chequeadas las
modificaciones y las correcciones de la Real Academia. Esto fue objeto ya
hace tiempo de una modificación. Así que hay que hacer una tarea de
corrección editorial que, evidentemente, en este caso no se hizo", agregó la
funcionaria.

La equiparación de la palabra "judío" con "avaro" y "usurero" figuró hasta
hace unos años en el Diccionario de la Real Academia Española. Tras una
polémica, la Academia resolvió eliminarla, aunque sostuvo que no se trató de
un error, sino que era de uso en el español antiguo. De todos modos, la RAE
explicó que quitaba esa acepción porque su diccionario es de definiciones y
no de uso.

Lubertino señaló que el Inadi pretende que "se retracten públicamente todos
los involucrados, que eliminen de la venta los materiales que tienen un
contenido manifiestamente antisemita y discriminatorio".

La empresa editora aclaró que corregirá la edición en acuerdo con Espasa y
que "en unos 15 días" ofrecerá el canje gratuito del diccionario a quienes
ya lo hayan adquirido.

"Lo que nos manifiesta Clarín es que habría en circulación otros
diccionarios, no sé de qué editoriales, que contienen la misma definición",
dijo Lubertino y aseguró que "cuando tengamos a la vista este material vamos
a proceder de la misma manera con todas las editoriales".